Detectives privados digitales, ¿qué soluciones brindan?

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Si tuvieras que imaginarte un detective privado, seguramente lo primero que se te viene a la mente son esos elementos distintivos de su aspecto, como el saco de gabardina, las gafas, y hasta unos prismáticos para ver de lejos. Pero claro, esa idea tiene que ver con un mundo que no existe. Después de todo, sabemos perfectamente que la tecnología ha cambiado las conductas.

Por lo tanto, hoy en día el concepto de detectives privados digitales, que nació junto con Internet, tiene mucho más sentido del que podía tener en sus inicios, habiéndose posicionado justo como aquel especialista capaz de desandar ese rastro que puede dejar un delito a instancia de parte.

Desde que apareciera la primera agencia de detectives en España a comienzos del siglo pasado, hasta grandes referencias del sector en la actualidad, como Géminis Detectives, hemos visto una actualización constante de los conocimientos, experiencias y herramientas de estos profesionales.

Con todo ello, muchas de las mejores agencias de detectives privados en Madrid cuentan con expertos informáticos, capaces no sólo de resolver efectivamente esos delitos que se han producido en este ámbito específico, sino también de colaborar con sus pares que buscan otro tipo de pruebas.

La importancia del detective privado digital

Y es que si bien los investigadores privados hace décadas que aprovechan cámaras y teléfonos, nunca antes éstos habían sido tan importantes para su profesión como lo son ahora mismo.

Sumándole a eso la relevancia actual de las bases de datos en Internet, donde se puede lograr casi cualquier información que se esté buscando para la continuidad de un caso, entonces queda claro que el detective privado digital es un eslabón imprescindible en una cadena de investigaciones. 

De hecho, más allá de todo lo que Internet supone en materia de mayor caudal de informaciones, representa apenas una de sus ventajas: otra fundamental es la cantidad de tiempo que se ahorra. Normalmente, para los detectives de antaño, dar con ese dato que podía cambiar el rumbo de grandes investigaciones, requería de días enteros. Hoy, de una búsqueda precisa en la web.

Las redes sociales mismas son fuentes inagotables de conocimiento, y probablemente habrás oído hablar acerca de los riesgos que supone subir información privada a Facebook, Twitter o Instagram. Pues bien, evidentemente los detectives privados digitales comienzan por aquí cuando deben planificar una investigación por infidelidad o fraude empresarial, de las más comunes.

Los gadgets, esos nuevos aliados insustituibles

Y ya fuera de lo que es Internet y sus bases de datos, resulta notable asimismo el avance de los gadgets, esos pequeños accesorios tecnológicos que, más que nada si permanecen conectados a la fuente que recoge los datos, pueden ser decisivos para un espionaje profesional, 100% oculto.

Cámaras escondidas, cámaras de visión nocturna, localizadores GPS, detectores de movimiento, distorsionadores de voz y otros tantos forman parte hace unos años del maletín de detective.