Confesar y devolver el dinero libra de la cárcel a 54 acusados de estafar con seguros

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 Con una confesión y el dinero por delante, 54 de los 57 acusados de estafa por engañar a cuatro compañías de seguros con falsos partes de siniestros se han librado de entrar en prisión. Todos ellos se enfrentaban a penas superiores a dos años de cárcel por delitos de falsedad, estafa, blanqueo de capitales y pertenencia a organización criminal, bien en calidad de autores o como cooperadores necesarios.

Según la Fiscalía, entre los años 2006 y 2012, el matrimonio recibió en una cuenta dinero procedente de indemnizaciones abonadas a la madre de él por siniestros ficticios. En ese periodo, los encausados destinaron 61.109 euros a la compra de acciones, 11.949 para un pago al Instituto Hispano Británico de Enseñanza y 10.196 euros a la apertura de una cuenta plazo, todo ello con la intención de introducir el dinero ilícito en el tráfico legal.

La Policía y, en concreto, el Grupo de Delitos Económicos que investigó el fraude masivo bautizó la operación con el nombre de diluvio por los múltiples fenómenos meteorológicos que aparentemente perseguían a los damnificados. Tormentas, riadas, granizadas y agua, sobre todo mucha agua, procedente de rotura de tuberías o radiadores eran el origen de muchos de los siniestros, aunque tampoco se privaban de incendios o derribos de muros.

Esta figura penal ha sido esencial, pues sin su connivencia con el principal cerebro de la estafa, Eduardo Pérez Caro, no habría sido posible tramitar los siniestros inexistentes ni cobrar las indemnizaciones de las aseguradoras.

Las acusaciones mantienen que los 57 encausados (había 60 pero tres han fallecido durante la instrucción de la causa, abierta en 2012) son parientes o conocidos entre sí y se pusieron de acuerdo para suscribir pólizas con el único fin de defraudar a las compañías. En concreto, a Axa, Plus Ultra, Reale Seguros y Catalana Occidente.

En total, se presentaron 157 partes falsos, la inmensa mayoría por Pérez Caro quien, a cambio, se llevaba una parte del dinero. Ahora, los que accedieron a sus pretensiones y se prestaron a colaborar con él (entre ellos, el exfutbolista del Real Zaragoza Jesús Seba, también imputado) han tenido que devolver todas esas cantidades, incluidas en muchos casos las que cobró el principal acusado.

Según el cálculo de la Fiscalía, entre 2006 y 2012, Pérez Caro y su segunda mujer, María Jesús G. G. (también acusada) hicieron pagos en efectivo con dinero procedente de las estafas por importe de 342.753 euros. Para blanquear capital, también ingresó en su empresa Eduardo Pérez Caro S. L. 54.781 euros.

En el año 2011, abonó 12.000 euros a su exmujer y acusada, Concepción S. S. (le daba 1.000 al mes como contribución a las cargas del matrimonio) y pagó en efectivo 7.000 euros y 15.000 euros por sendos vehículos, Mercedes y BMW, que regaló a su pareja María Jesús G. También entregó a ésta 6.057 euros en metálico, que ella gastó en su totalidad en la tienda de moda Pedro Bernal.

La Fiscalía pedía para Pérez Caro penas que sumaban 11 años de cárcel, multa de 500.000 euros por blanqueo de capitales y otras penas multa. Al final, el acusado aceptó ayer una condena de tres años y medio y, en el caso de que no pague las multas, serán sustituidas por tiempo de prisión.