Miguel Ángel González recibió la faja de general de la Guardia Civil en el Círculo de las Artes

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El  general de la GuardIa Civil Miguel Ángel González Arias recibió la faja de general en un acto protocolario celebrado a las doce del mediodía de este jueves en el salón regio del Círculo de las Artes. Más de 200 personas asistieron al acto en el que había una gran representación de las fuerzas y representantes de la vida civil y política lucense. El acto estuvo presidido por un general de la Guardia Civil en representación del Ministerio de Interior, además del delegado del Gobierno en Galicia, la alcaldesa y la subdelegada del gobierno. Asistieron también el presidente de la Diputación, el delegado de Defensa, numerosos mandos de la Benemérita, Policía Nacional y Local, así como jueces y personal de la judicatura.

El acto consistió en la lectura del boletín oficial en el que se le nombró general, la imposición del fajín por parte del general enviado desde del ministerio en representación de la ministra, y luego la lectura de un saluda de otro compañero del nuevo general, que actuó como padrino de la ceremonia. Finalmente fue el propio Miguel Ángel el que hizo un resumen de su vida laboral, que es en esencia el contenido de los actos de nombramiento de general. Recordó que era hijo y nieto de Guardia Civil y que se crio los primeros años en Furís de Castroverde, porque allí estaba su madre, que era maestra.

Después, hizo un repaso por su vida escolar, en el instituto Lucus Augusti y en la academia de Zaragoza, en donde estudió. Más tarde llegaron los años duros del País Vasco, en donde trabajó casi tres años en los servicios de información de la Guardia Civil en los años duros del terrorismo. Contó que su primer servicio nada más llegar fue ir a atender a las familias de compañeros heridos en los hospitales casi el mismo momento en que los estaban ingresando. Después narró otros nueve años de trabajo en Madrid, en los mismos servicios, y finalmente el traslado a Lugo en el año 97, donde se casó y tuvo a sus dos hijas, que para él fueron los años en que pudo disfrutar de la familia, de la ciudad y de los amigos.

En su discurso no faltó la mención al Club Fluvial y a sus amigos de piragüismo, el deporte que le encantaba y que practicaba al lado de medallistas olímpicos en sus años mozos, pero que la profesión le impidió disfrutar como le hubiese gustado.

Para terminar, Miguel Ángel González tuvo palabras de agradecimiento para sus compañeros y para todos los subdelegados del gobierno con los que trabajó, además de todos los sectores civiles entre los que siempre se sintió cómodo. Hubo menciones especiales para su mujer, sus hijas y su familia directa y el acto terminó con unas palabras del general de la Guardia Civil que representaba al ministerio, quien recordó que recordaba a Miguel Ángel por haber coincidido en Madrid, como buena persona, buen compañero y persona honesta y sincera, y le deseó que pueda disfrutar del nuevo cargo y nuevo destino, que será fuera de Lugo. El acto de imposición de la faja de general terminó con un vino en uno de los salones del Círculo de las Artes.