Argentina. Nunca fue tan fácil ser detective y los cursos tienen cada vez más demanda

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El detective privado es una figura que tanto el cine como la literatura se encargaron de dotar con un aura sentimental. Desde el pedante Sherlock Holmes, al enclenque Kurt Wallander, el recio Philip Marlowe o el lóbrego Charlie Parker, todos comparten la vocación por resguardar la verdad. En los últimos años, la revolución digital modificó el espionaje a tal extremo que ahora, como nunca, es más fácil para el profesional o el amante desconfiando reunir evidencias. Las herramientas básicas de la profesión, que se mantienen a través de las épocas, son el sigilo y la discreción. Pero fueron apareciendo otras. El armamento cibernético multiplicó las posibilidades de transmisión, redujo el calibre de los dispositivos, simplificó el acecho y permitió que cualquier persona que tuviera clavada la espina del engaño pueda llegar a confirmar las sospechas con algunos clics en redes sociales.

 “A los clientes más suspicaces les ofrecemos determinadas pautas para que inicien su propia investigación y, semanalmente, nos juntamos para evaluar su progreso. En base a lo que fueron encontrando, los orientamos para que sepan por dónde les conviene seguir. En cuanto a equipamientos hay un montón de aparatos, desde programas que se instalan en la computadora y te registran todo lo que tipeas (keyloggers) hasta cámaras diminutas o micrófonos de alto alcance”, cuenta el detective privado Miguel Angel Maiolino, director de la Academia Newbery.
Miguel Angel Maiolino, investigador privado, dice que "hay un montón de aparatos, desde programas que se instalan en la computadora y te registran todo lo que tipeas (keyloggers) hasta cámaras diminutas o micrófonos de alto alcance”,

Miguel Angel Maiolino, investigador privado, dice que «hay un montón de aparatos, desde programas que se instalan en la computadora y te registran todo lo que tipeas (keyloggers) hasta cámaras diminutas o micrófonos de alto alcance”,

La misión de los detectives privados es obtener pruebas que le permitan llegar a una conclusión confiable sobre la existencia o no de una infidelidad, verificar si las secuelas de un accidente son las reales, localizar a una pariente perdido, investigar posibles fraudes o estafas, hasta situaciones de ludopatía de algún cónyuge o indagar los antecedentes de la nueva pareja de la ex mujer, por mencionar las más comunes.