Analistas, liantes `analistos´

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Llama la atención en estas fechas de cierre anual la profusión de opiniones de los analistas y expertos en coyunturas, la firmeza y convicción que acreditan en valorar el futuro de las inversiones en España como uno de esos mercados emergentes en Occidente, pero a lo bestia, pronosticando que, tras el 21-D catalán, poco menos que el Edén, será el escenario con el que se pueda identificar el mercado español en eso de hacer negocios prósperos y de plusvalía asegurada.

Vaya por delante que no hay año ni coyuntura que se recuerde en las que los expertos hayan conseguido un bingo ni siquiera línea. De ahí que la sospecha sobre tanta buenaventura y prosperidad en los negocios e inversiones responda más bien a un deseo desenfrenado de calentar el ambiente, echar leña al fuego de las expectativas, dibujar el escenario propicio para que al mismo entren cautos e incautos, aprensivos y confiados, y todos, como todos a una, a la Bolsa, a ese paraíso de las ganancias (para algunos).

De un discreto, mondo y lirondo análisis de la situación, será necesario apuntar un buen número de incógnitas políticas, económicas, sociales, exteriores e interiores. Y dentro de estas, el 21-D. Ese día, o mejor, al siguiente, no es seguro que desaparezca toda la niebla que oculta el horizonte. Por esos días Alemania puede tener Gobierno o no. El mes que viene, Italia puede dar la campanada y alumbrar una crisis política de órdago y financiera sonora. Los analistas consideran sólo la primera, Cataluña, y se olvidan del resto.

Quizá como expertos deberían reforzar más sus hipótesis, no siempre coincidentes con la realidad, a veces muy ajenas al corto y medio plazo y sin tener en cuenta el grado, calibre o fase, bien en incubación, bien de desarrollo, de algunos problemas. Basar predicciones en fases alcistas, bajistas, laterales, o apuntar que los mercados acumulan retrasos o están infravalorados, el futuro de las inversiones, es abonar el terreno a la equivocación con la colaboración de la falsedad y la asistencia de la confusión. Los analistas seguirán jugando a confundir, desorientar y liar. Cuidado.

pubilicado icnr.es