El espionaje industrial: entre la ambición y la aprensión

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La investigación por parte de unas empresas a otras de forma ilegal para llevar a cabo una competencia desleal está protegida por la ley y puede conllevar penas de cárcel y sanciones económicas.

En el sector industrial hay una ley no escrita: El mayor enemigo de una empresa es otra empresa. Y no precisamente por la oferta de sus productos, sino por los riesgos que corren las compañías de ser plagiadas, imitadas o, incluso, espiadas. En mayor o menor medida, todas están expuestas al riesgo de que se descubra su ventaja comercial. A través de técnicas ilícitas y poco morales, pueden conseguir desde herramientas de producción, hasta los propios productos o servicios ofrecidos por la competencia.

Es lo que se conoce como espionaje industrial. Empresas que investigan a otras, de forma ilegal, para llevar a cabo una competencia desleal, generando daños y perjuicios. Pero estas entidades dedican dinero y tiempo en desarrollar productos o herramientas propias que tienen derecho a salvaguardar. Por eso, estos actos delictivos ya están protegidos por la ley y, dependiendo del caso, pueden conllevar penas de cárcel y multas elevadas.

El artículo 13 de la Ley de Competencia Desleal, que regula la violación de secretos industriales, considera desleal la divulgación o explotación de estos secretos sin autorización de su titular tanto por parte de una empresa o individuo ajeno que los haya obtenido a través del espionaje, como por aquél que haya tenido acceso legítimamente a ellos pero con deber de reserva. En este sentido, se protegen desde procesos de producción sofisticados, hasta las propias listas de clientes.

La mayoría de las filtraciones se llevan a cabo por personas que se encuentran vinculadas con la empresa, generalmente como empleados, pero no son todas. Ya en 2010, Google denunció un robo de su propiedad intelectual por parte de China, que había accedido, a través de un ataque informático, a cuentas de Gmail de activistas de derechos humanos chinos para obtener información privada. Gracias a credenciales o conocimientos de programación, se pueden descubrir los secretos industriales más recónditos.

Un plagio entre paisanos

Similar es la historia de Zure Leku, una empresa de publicidad guipuzcoana que nació en 2003 con la producción y edición de mapas virtuales para internet, principalmente enfocada a ayuntamientos vascos y comunidades limítrofes. Esta compañía ofrece sin coste sus callejeros interactivos a las administraciones locales, y se financia a través de la publicidad. Su gerente, Miguel Ángel Arriola, confiesa que, al principio, este callejero inicial “no estaba mal para la época, pero tampoco era una maravilla”.

Por eso, en 2009 decidieron saltar al mercado de nuevo con algo innovador: La navegación a través de diferentes capas, para que los ayuntamientos pudieran ofrecer toda la información a la vez sin que resultase confuso; y la accesibilidad a estos planos digitales a personas con visión reducida. Tardaron en hacerlo casi un año, pero mientras enseñaron los prototipos a las autoridades de diferentes municipios para que pudieran ir probándolos.

Todo iba sobre ruedas hasta que llegaron al Ayuntamiento de Tudela, donde, como siempre, depositaron en los responsables la confianza precisa para ofrecerle las claves de acceso al gestor, y que pudiese así visualizar su nuevo proyecto con detenimiento. Cuál fue la sorpresa del equipo de Zure Leku que, a las pocas semanas, otros municipios no estaban interesados en su producto porque ya habían contratado a otra empresa de Rentería, Nekar Vectorial, que aparentemente ofrecía exactamente las mismas prestaciones.

Desde Zure Leku comenzaron a investigar la lista de entradas a la información confidencial e interna de la empresa. Descubrieron entonces que había varios accesos registrados desde el Ayuntamiento de Tudela y, más tarde, desde la empresa competidora Nekar Vectorial. Inmediatamente, la compañía afectada acudió a los juzgados para comprobar las direcciones IP y, seguidamente, a denunciar los hechos. Pero la empresa renteriana había ganando tiempo, y ya estaba dando varias ruedas de prensa por diferentes municipios y vendiendo los mapas digitales plagiados.

FUENTE:VOZPOPULI.COM